viernes, 27 de julio de 2018

“Baby, la vida e' un ciclo”. Breve apuntación crítica en torno al valor literario de Te boté Remix

Por Víctor Alfonso Moreno Pineda




Uno

Intentaré, en estas líneas, hacer una aproximación crítica a la canción Te boté Remix, éxito que en últimas semanas concentra la atención de legos y expertos por igual. Me centro, esencialmente, en el fragmento de Bad Bunny, pues reconozco que en este se evidencia toda la potencia de la canción. Para ello, no desconoceré las aportaciones que en otro momento, y desde perspectivas distintas, han hecho algunos tuiteros sobre el fragmento del Conejito Malo. Me refiero, sobre todo, al abordaje histórico comparativista que planteó @Dani_Maramoros sobre la relación entre los misteriosos y desconocidos años de juventud de Jesucristo y la silente participación de Bad Bunny en la canción después de terminar su rapeo; y de la lectura filosófica que recientemente propuso @alan_mogwai en la que conecta el fragmento del Conejito con la más conspicua filosofía nietzscheana y su principio del eterno retorno.

Los dos aportes son significativos en tanto, el primero, constituye la más diáfana certeza de que, por Bad Bunny, la canción alcanza el impensable carácter de clásico anticipado del trap latinoamericano; y, el segundo, nos permite comprender el ethos filosófico del fragmento, lo que lo columbra como una pieza digna de mayores loas e interpretaciones. Además, con este tipo de comentarios, se han gestado otra opiniones favorables como la de @yonatangraffe, quien pidió —en un ejercicio de metaficción literaria— que se hiciera un remix del remix de la parte de Bad Bunny.

Dos

Pero voy a mi punto. En el trabajo, analizaré, inicialmente, las relaciones del trapeo de Bad Bunny con el Intro de Ozuna y el juego retórico establecido en ambos momentos de la canción. Lo hago de esta forma, porque es claro que entre las dos partes hay un contrapunto que sublima el tema y lo dota del más puro valor estético. Sin embargo, no me quedaré en señalar los principales recursos retóricos —cuestión relativamente sencilla y, por tanto, estéril—, sino que entenderé cómo tales recursos se conectan con las intencionalidades poéticas del vate puertorriqueño. Esta parte puede entenderse, no sin cierta arbitrariedad, como un análisis rítmico-retórico.

 Después analizaré el modo en que opera en Bad Bunny un tejido de voces que van desde la literatura canónica hasta los versos que escupe la calle. Para desarrollar este objetivo, me remitiré a dos conceptos clave en el trabajo, y clásicos dentro de la crítica literaria. Son estos el de polifonía, planteado por Bajtin y retomado por Oswald Ducrot, y el de intertextualidad, desarrollado por el semiólogo francés, Roland Barthes. Ambos conceptos son importantes, como ya he dicho, porque cualquier aproximación literaria que se haga al trapeo de Bad Bunny debe partir de diálogos más amplios con la tradición en que está enmarcado. Continúo.

Tres

Cuando pienso en la forma en que pudo haber sido grabado Te boté Remix, imagino no solo el proceso de construcción de las letras de cada intérprete —la rima arisca, la imagen perversa, la construcción de un ambiente que va de lo decadente a lo sexoide—, sino también el lugar que iban a tener en la secuencia rítmica cada una de las intervenciones de los raperos. Lo que parecía indiscutible es que había que salvar los aportes de los intérpretes de la anodina versión original, Nio García, Casper y Darell. Pero también que había que dotar al tema de la fuerza y potencia que la versión primera no tiene; esto es, enriquecerla con nuevos elementos literarios y musicales que la fijaran en la mente de los oyentes. Esos elementos los analizo aquí.

Así, el primer acierto fue poner a Ozuna al comienzo del tema e inmediatamente a Bad Bunny. Después de estas dos intervenciones —y aquí persiste el error—, la canción entra en un hostigante adormecimiento que es salvado, ya al final, por Nicky Jam. La parte de Ozuna es vital en mi análisis porque sienta las bases temáticas de lo que a continuación propondrá el Conejito. De este modo, Ozuna inicia creando una atmósfera de abandono, soledad y desencanto: el macho que recuerda y llora a su hembra. Cito:

Paso mucha' noches pensándote
Yo no sé ni cómo, ni cuándo fue
Pero sólo sé que yo recordé
Cómo te lo hacía yo aquella vez.

A esta primera secuencia, sobreviene una mucho más fluida rítmicamente. Y con ese fluir, viene la venganza: “Pero sé que te boté”, canta Ozuna. Nótese aquí el modo en que las anáforas se suceden verso a verso en la intervención de Ozuna: te boté x 2, te solté x 2, usté se fue x 2. Esto no debe entenderse como simple ritmicidad de la canción, aunque no se debe negar que contribuye a ello. Por el contrario, este momento, por medio de la reiteración, se vuelve vehemente y encarnizado, como toda vendetta, de tal modo, el macho que antes lloraba parece celebrar ahora que “pal carajo usté se fue”. Todo lo anterior, haciendo un uso soberbio de la rima aguda que, si no se sabe usar bien, hace que el verso se vuelva cacofónico. Entonces, entra el Conejito.

Cuatro

En este otro momento, la letra de la canción, el ritmo y las imágenes del video clip se han vuelto ruinosos. Viene la frase tajante: “Baby, la vida e’ un ciclo” que desencadena toda una serie de imágenes poéticas que mencionaré más adelante. Por el momento, me refiero a un detalle de mayor exégesis. Ozuna termina con “Yeh, yeh, mami”, y Bad Bunny empieza con su “Baby”. El principio y fin de la vida de una mujer es retomado, inversamente, por los raperos, como una manifestación poética de la condición edípica de todo macho.

Con esto, en el fragmento de Bad Bunny se va a develar la paradoja, en tanto figura retórica de pensamiento de uso constante por el cantautor. Cada paradoja constituirá una imagen poética en la que se sustentará el real valor estético de la obra. La primera paradoja está en los versos iniciales del fragmento. Cito:

Baby, la vida e' un ciclo (wuh)
Y lo que no sirve yo no lo reciclo

Bad Bunny anuncia que, aunque la vida está sujeta a la reiteración, a la ciclicidad, esta circunstancia no es óbice para que él recicle lo que no sirve. La paradoja está en que, si bien el verbo reciclar implica retomar, reutilizar, él hombre sabe que la mujer no es una cosa y, por ello, no hay espacio para volver a ser utilizada. Todo es cíclico, pero no todo es reutilizable. La paradoja se afianza unos versos más adelante cuando el rapero hace una nueva referencia al tiempo: “Tú eres pasado y el pasado nunca vira”. Entonces, si el pasado no vira, ¿Por qué dice al comienzo que la vida es un ciclo?

Este principio se violará un par de versos más adelante cuando se plantee una nueva paradoja. Ello no debe verse como debilidad en el pulso del cantautor ni como una flaqueza semántica de la canción, sino como un recurso que hunde al tema en la más profunda de las contradicciones cronológicas. ¿Qué es Te boté Remix sino un canto que se pierde, como En el jardín de senderos que se bifurcan de Borges, en los laberintos inexpugnables del tiempo?

La segunda paradoja de la canción y más evidente es la referencia al TBT —Throwback Thursday para los ignorantes—. El verso dice exactamente así: “Que si te lo meto es pa' recordar un TBT, yeh”. Nótese que el TBT ya constituye por sí mismo un recuerdo y, por tanto, lo que propone el Conejito es meter, como en una película de Chris Nolan, un recuerdo dentro de otro recuerdo. En español castizo, el verso quedaría así: “Que si te lo meto es pa recordarte que aún recuerdo cómo te lo metía antes”.



Cinco

Con todo, Te boté Remix plantea una paradoja suma: cuando se le canta a lo dejado, se le recuerda. Y el recuerdo es la única forma de poseer para siempre. En ese sentido, la canción no le canta al macho triunfante, sino al hombre que recuerda y, mientras recuerda, extraña al amor perdido.

El último recurso retórico de la canción que menciono, y la enriquece rítmicamente, tiene que ver con la presencia de aliteraciones. El fragmento de Bad Bunny va de los fonemas oclusivos, que le imprimen fuerza, a los fricativos, que la tornan sutil. En la lógica semántica de la canción, esto se comprende por el envalentonamiento inicial de Bad Bunny que, tras varios versos, se va convirtiendo en lamento: “Odio to' lo' "Te amo" que mil vece' te texteé”.

Seis

Por todo lo dicho hasta este punto, me aventuro a afirmar que el rap de Bad Bunny entra en diálogo con la visión estética del periodo romántico europeo. Con esta aseveración paso, entonces, a analizar la dialogicidad e intertextualidad presente en la canción. Este diálogo, no obstante, no se debe entender como mímesis pura. Por el contrario, la línea dialógica que propone este fragmento escapa a las propuestas románticas más clásicas —pienso ahora en Las penas del joven Werther, por ejemplo— y se posiciona en lo que de manera provisional, y a falta de un concepto más claro, he dado en llamar romanticismo sórdido. Este nuevo romanticismo se soporta en aspectos como el sexo, la calle y las redes sociales, en tanto recursos para poetizar.

En este romanticismo sórdido, como en el romanticismo decimonónico, el poeta —ser supremo e individuo consciente de su autonomía estética— transgrede los aspectos personales de su arte poética y recurre a la nostalgia por la arcadia feliz metaforizada en la mujer perdida. La sordidez aparece como un contrapunto a esta circunstancia. De este modo, el insulto —“Fuck you, hijo 'e puta, yeh”— antes que ofensa es desahogo, antes que impudicia es impotencia.

Siete

Por último, quiero señalar que, en cuanto a la diégesis, el fragmento replantea la concepción del amor que hemos heredado del romanticismo europeo. Así, mientras el desventurado joven Werther opta por el suicidio ante la imposibilidad del amor con Lotte, Bad Bunny encuentra su venganza en el calor de otros cuerpos. Cito:

Arranca pa'l carajo (wuh),
Mi cuerpo no te necesita
Lo que pide e' un perreo sucio en La Placita
(…)
Baby, mejor que tú ahora tengo como die'
(…)
Y a tu amiga me clavé, me la clavé

Este modo de proceder en la diégesis mantiene el tono del romanticismo sórdido e inscribe la canción en las tradiciones románticas latinoamericanas. Por ello, ante el olvido y la traición: el amor, siempre el amor. Pero no es un amor idealista y sacramental, sino carnal y lascivo. El macho herido no expía sus culpas en su propia muerte, sino en la muerte —metaforizada en el sexo con otros cuerpos— del amor perdido. El lector podrá comparar a continuación cómo Te boté Remix mantiene una relación intertextual con el poema Idilio del colombiano, José Asunción Silva, quien canta la misma situación de otro modo. A saber:

—Ella lo idolatró y Él la adoraba...
—¿Se casaron al fin?
—No, señor, Ella se casó con otro
—¿Y murió de sufrir?
—No, señor, de un aborto.
—¿Y Él, el pobre, puso a su vida fin?
—No, señor, se casó seis meses antes
del matrimonio de Ella, y es feliz.

Ocho

A modo de conclusión, cabe aquí aclarar que este trabajo tiene mucho de arbitrario en tanto la misma canción dificulta análisis más puristas. El artículo no buscó agotar todas las interpretaciones, sino proponer una lectura dentro de las muchas posibles. Se me ocurre mencionar, por ejemplo, que Te boté Remix permite un análisis potente desde la teoría neomarxista, en cuanto están presentes en la canción relaciones conflictuales entre la cultura, el dinero y la cultura del sexo.

Así mismo, se podría leer la canción desde su profundo carácter feminista en tanto el hombre, antes que poseedor, se autorrepresenta poseído por la mujer —“Ahora hay una má' dura que me tira”—. Tales trabajos quedarán para las futuras generaciones que, con marcos teóricos más pertinentes, realizarán una interpretación más diáfana de la canción.

4 comentarios:

  1. Hoy en día cualquiera canta, hoy en día cualquiera compone;y más en este género;pero lo que vemos en este siglo XXI es la realidad de que nos estamos dejando llevar por este éxtasis musical. Es por esto que músicos y cantantes como estos no le aportan nada a la sociedad.

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  2. Aquí no hay canto, no hay rima, no hay composición, lo que hay es un ritmo de fondo y unos idiotas haciendo que cantan.

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  3. Esto es obra pura, llegando al nivel de los cánticos celestiales y melifluos que hayamos podido presenciar en la historia musical

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